Se mueve entre los roqueríos y los islotes, impulsándose con torpeza aparente mientras resbala, cae y vuelve a levantarse. En el agua, sin embargo, todo cambia: el cuerpo se vuelve flexible y se mueve casi sin esfuerzo. Allí donde el oleaje golpea con fuerza y el límite entre la tierra y el mar es difuso, este animal ha hecho de la costa su territorio y del océano su ambiente natural.

Los lobos marinos son uno de los mamíferos marinos más visibles y emblemáticos de la costa chilena. Su presencia en roqueríos, playas y zonas portuarias forma parte del paisaje cotidiano. Sin embargo, detrás de esa familiaridad se esconde una biología compleja, un rol ecológico clave en los ecosistemas marinos y una historia profundamente marcada por su relación con el ser humano.

En Chile habitan tres especies residentes de lobos marinos. La más abundante a lo largo de la costa continental es el lobo marino común (Otaria flavescens), con una población estimada en alrededor de 130 mil individuos en el país. Presente desde el norte hasta los fiordos australes, ocupa playas, roqueríos e incluso zonas portuarias altamente intervenidas por el ser humano.

 

Lobo marino común(Otaria flavescens). Créditos: ©Tamara Núñez
Lobo marino común(Otaria flavescens). Créditos: ©Tamara Núñez

 

El lobo fino austral (Arctocephalus australis), en tanto, presenta una distribución más acotada y fragmentada. Tras haber sido intensamente explotado durante el siglo XX, hoy muestra una clara recuperación poblacional y ha vuelto a ocupar zonas donde había desaparecido, especialmente en sectores del sur y centro-sur de Chile.

“El lobo fino austral tiene dos subpoblaciones: una que compartimos con Perú y otra que compartimos hacia el Atlántico con Argentina, Uruguay y parte de Brasil. Estas poblaciones son bien interesantes porque había una distribución que no era continua: solamente llegaba hasta el norte de Chile y después reaparecía en el sur de la isla de Chiloé.

Sin embargo, hemos encontrado animales en ese ‘gap’ de distribución, como le llamamos, y hoy tenemos registros de lobo fino austral en Chile central y al norte de la isla de Chiloé.

Ahí hay un tema importante, porque la población de la zona norte es una población vulnerable, mientras que la población de la zona sur está en preocupación menor. Esto es súper relevante y novedoso, porque se trata de una especie que fue muy capturada y que hoy se está recuperando, e incluso está recolonizando áreas donde antes no estaba distribuida”, puntualiza Doris Oliva, bióloga marina, académica de la Universidad de Valparaíso y segunda mujer en la historia en recibir el premio Honor in Scientia Marina (2024).

Lobos marinos (Otaria flavescens). Créditos: ©Jonathan Rivas @pacificdive.cl
Lobos marinos (Otaria flavescens). Créditos: ©Jonathan Rivas @pacificdive.cl

Más alejado del continente habita el lobo fino de Juan Fernández (Arctocephalus philippii), una especie endémica del archipiélago homónimo que protagoniza una de las recuperaciones más notables entre los mamíferos marinos del país. Tras haber estado al borde de la extinción en la década de 1960, su población actual se estima en cerca de 250 mil individuos, lo que lo convierte en la población de lobos marinos más numerosa de Chile.

De forma ocasional también se han registrado avistamientos de lobos finos antárticos y subantárticos en aguas chilenas, especialmente en zonas australes o cercanas a la Antártica. Estas especies no conforman poblaciones residentes en la costa continental de Chile, pero sí forman parte del sistema marino austral y antártico asociado al territorio chileno.

Gentileza: Ladera Sur.