Michelle Bachelet vuelve a visitar Villa Grimaldi. Captura. Gentileza: The Clinic.La exmandataria permaneció días con los ojos vendados sufriendo maltrato físico y psicológico. Tras 48 años, volvió a visitar aquel siniestro lugar.
Era febrero de 1975 cuando la expresidenta Michelle Bachelet y su madre, Ángela Jeria, fueron detenidas por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y posteriormente llevadas a Villa Grimaldi, donde fueron víctimas de tortura.
A 48 años de aquel traumático episodio, la exmandataria volvió a visitar aquel lugar donde permaneció por días con los ojos vendados y escuchando los desgarradores gritos de quienes estaban sufriendo vejaciones.
En ese entonces, la expresidenta vivía en el departamento familiar ubicado en Vespucio con Apoquindo, donde se encontraba junto a sus sobrinos y su cuñada que vivía en Australia hasta que alguien tocó el timbre.
Fue ahí donde la expresidenta estuvo cerca de diez días con los ojos tapados hasta ser trasladada al campo de prisioneros Cuatro Álamos. Durante ese tiempo la mantuvieron separada de su madre y sin saber si seguía con vida.
A pesar de todos los años que han pasado desde aquel entonces, Michelle Bachelet recuerda perfectamente lo que pasaba a su alrededor. “Nosotros escuchábamos a la gente que gritaba cuando las ponían en la parrilla eléctrica. A la gente la amarraban en una especie de catre metálico y le aplicaban electricidad en distintas partes del cuerpo, y les tiraban agua para que fuera más fuerte la conducción”.
“A mí no me aparrillaron“, aclara, aunque sí afirma haber sufrido “maltrato y abuso en el sentido físico, pero no llegó a eso“.
La exmandataria relata que luego de diferentes interrogatorios sobre su militancia en el Partido Socialista y su vida estudiantil, se encontró con una figura clave de la dictadura. “En medio de eso, llega el que yo supuse que era el Mamo Contreras, el jefe de la DINA. Yo estaba vendada, pero podía identificar la voz y la contextura física. Y dice ‘ah, esta no es nadie, la pueden liberar”.