En este período donde los chilenos hemos ido desde la Lista del Pueblo (primer proceso constituyente) a los Republicanos (segundo intento constituyente), vamos, paulatinamente, resaltando las diferencias y no los puntos en común.
Lo anterior trae como consecuencia que el “líder” de un sector enfrenta al otro y recibe aplausos de su respectiva barra brava.
La pataleta del presidente electo, José Antonio Kast, en el mentado tema del “cable chino” da cuenta de elllo. Se sintió ofendido y abandonó la reunión.
La pregunta es obvia: ¿merecemos los chilenos ese tipo de actitudes en un intento de traspaso de mando?.
Por supuesto que No. De los Presidentes de la República esperamos control de los impulsos, templanza y altura de miras. Mal que mal tienen la representación de un país entero.
A estas alturas; la imagen de un Patricio Aylwin pidiendo perdón por las violaciones a los Derechos Humanos en Dictadura o a un Ricardo Lagos Escobar hablandole de igual a igual al ex Presidente Bush, por dios que se echan de menos.
Claro, en los casos de Patricio Aylwin y Ricardo Lagos estamos hablando de verdaderos estadistas. De aquellos personajes históricos que se dan cada 40 o 50 años en la Historia de los países.
Pero, no todo está perdido; José Antonio Kast tiene la oportunidad histórica de demostrar por que los chilenos lo eligieron con una votación abrumadora.
En concreto; si el futuro presidente José Antonio Kast es capaz de realizar un gobierno parecido a Piñera Uno y similar a Bachelet Uno, lograría una clara continuidad. Dicho de otro modo; a los chilenos nos gusta la moderación; los cambios profundos pero graduales.
Los cambios que aseguren mejor calidad de vida, con participación y en paz.
La oportunidad es histórica y con muchas expectativas. Lo bueno es que somos un país altamente presidencialista. Por ende, el ancho y capacidad de maniobra es super amplio.
Suerte Presidente, el sentimiento, literalmente republicano, es de verdad !!.