Las dictaduras de todos los colores se caracterizan por coartar las libertades. Eso ocurrió en Chile bajo el régimen de Pinochet. Se vulnera la libertad de prensa, información y opinión, entre otras.

En Chile se censuró a los medios opositores, se clausuraron radios, revistas y diarios y, lo más grave, se eliminó a periodistas (la muerte de José Carrasco fue uno de los casos más impactantes).
Lamentablemente hoy, los periodistas venezolanos también han sufrido los mismos ataques y agresiones.
En este momento existen veinte comunicadores presos, entre periodistas y trabajadores de los medios. Algunos por ejercer su derecho a la política. “Como es un tema de libertades y democracia, pues los defendemos a todos”, señala Delvalle Canelón, Secretaria General del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela.
La dirigente enfatiza; “queremos que esto se visibilice en el mundo como una manera de presionar y mostrar lo que está ocurriendo en Venezuela con el periodismo”.
Y lo que ocurre en ese país es eso; persecución, censura y auto censura. Existe miedo. Desde 2002 van más de 400 medios cerrados. Doce profesionales de las comunicaciones tienen medidas cautelares. Se estima que cerca de dos mil se han visto obligados a exiliarse.
Para que decir, el intento de hacer Periodismo de Investigación; es un esfuerzo casi estéril. Se pide información oficial por los canales regulares, la que nunca es entregada o se hace de forma muy insuficiente.
Lo cierto es que después de ver el descarado robo realizado en Julio pasado en la elección presidencial, donde el organismo a cargo de los escrutinios no entregó las actas oficiales, con mayor razón se hace imprescindible una prensa libre, sin censura y con acceso a todo tipo de fuentes informativas.