El 27 de noviembre de 2024, se realizó, en el salón de eventos de la Corte Suprema un encuentro denominado “jornada de reflexión de las asociaciones del Poder Judicial” actividad convocada inicialmente por la organización de trabajadores y trabajadoras judiciales OTJ.
En este encuentro participaron cinco de las seis asociaciones de funcionarias y funcionarios del poder judicial, algo que no debiendo ser novedoso lo es por el importante hecho de que esto ocurre por primera vez, desde que se fundara la primera asociación de funcionarios del poder judicial allá por el año 1967.
En este encuentro se debatió ampliamente para delinear un trabajo conjunto y en unidad en función de las demandas de los trabajadores/as de este poder del Estado, algo que nunca había ocurrido -por distintas razones- entre asociaciones y representantes de funcionarias/os del poder judicial.
A esta primera jornada de reflexión de las asociaciones del poder judicial le seguirá otra y las que sean necesarias realizar para representar las demandas por reconocimiento efectivo, dignidad, respeto y mejoras reales a las cada vez más precarizadas condiciones laborales de los 12 mil trabajadoras y trabajadores del poder judicial.
Este compromiso es el camino indicado para concretar este reconocimiento a la labor de tantas y tantos de nuestros representados.
Estamos por construir una estrategia común de lucha que sea posible y eficaz, partiendo del principio de que somos la contraparte de nuestro empleador y que los intereses de estos últimos no necesariamente coinciden con los del trabajador.
Se debe mirar menos hacia arriba, a los superiores, en espera de respuestas a nuestras inquietudes que nunca llegan y mirar más a nuestros pares para que juntos logremos nuestros anhelos, entendiendo que nadie hará por los trabajadores/as judiciales lo que debemos hacer por nosotros mismos.
Así es, así ha sido la historia de la lucha por conquistas laborales, se hace urgente e indispensable actuar con autonomía y poder constituirnos en una verdadera fuerza sindical capaz de instalar la agenda que nos importa, represente y movilice.
¿Cuál es el sentido de participar en comisiones y consejos en donde los funcionarios tenemos voz, pero no voto? el poder judicial nos tolera, incluso siendo muy críticos con él, pero no nos reconoce derechos. debemos salir del esquema restringido de las formas y una cierta cultura que limita la acción sindical en el mundo del poder judicial. es responsabilidad de las asociaciones derribar mitos, costumbres, incluso ritualidades que no se corresponden con los intereses de quienes se organizan para conquistar derechos, respeto y dignidad he ahí es tarea pendiente.
Tal como lo señala la organización de trabajadoras y trabajadores judiciales (OTJ), desde su constitución, “su política y acción sindical deberán estar centradas en los derechos laborales y derechos humanos de cada uno de los trabajadores del sistema judicial, es un asunto de primer orden. la visibilización de cada realidad, individual y colectiva, es necesaria como objetivo y conquista”.
Los hechos que son de público conocimiento develados durante el año 2023 tienen al Poder Judicial atravesando por la peor crisis en 200 años, es un asunto reconocido por la ministra vocera de la corte suprema, es la reafirmación y nuestra convicción de que una asociación de nuevo tipo es más necesaria que nunca, que es urgente poner en la discusión los derechos de las trabajadoras y los trabajadores judiciales en medio de esta aguda crisis política, de imagen, económica y laboral del conjunto de la institución del poder judicial.
Esto último expresado, entre otros muchos aspectos, en la cada vez mayor carencia de recursos materiales , de personal, sobrecarga laboral que no tiene visos de disminuir sino todo lo contrario, infraestructura y por cierto la cada vez mayor precarización del empleo en el poder judicial (un ejército de abogados y profesionales contratados con el sueldo mínimo del poder judicial: grado 19.
Un dato: la Corporación Administrativa del poder judicial, reconoce oficialmente en la jurisdicción de Santiago 1800 funcionarios en calidad de titulares y contratas, sin embargo, la dotación real de la jurisdicción es de aproximadamente 3500 funcionarios. la diferencia son contratas transitorias, suplentes y una gama de figuras legales que tienen como factor común la pérdida de derechos laborales precariedad y la inestabilidad en el empleo. la pregunta es: cómo algo que dura cinco, diez o incluso más años puede ser calificado de “transitorio”?
Los caminos o soluciones que se adopten para enfrentar la crisis en todos sus ámbitos deben ser con los trabajadoras y trabajadores no en ausencia de ellos. si la propia ministra vocera de la Corte Suprema le otorga a esta crisis del poder
judicial dimensiones históricas, la respuesta a esta crisis debe ser concreta, rápida y proporcional.
No debe ser de otra manera. se requieren cambios que marquen un antes y un después y en esa tarea se debe incluir a todos los actores del poder judicial, los trabajadores/as no pueden ser excluidos de dicha tarea.
Han transcurrido 200 años del poder judicial y éste sigue siendo una institución tradicional, decimonónica, aristocratizante más que una institución propia de una sociedad civil y democrática.
El recién pasado 1 de marzo dio inicio como es costumbre en el salón pleno de la corte suprema al año judicial. En palabras del
presidente de la corte suprema los funcionarios y funcionarias del poder judicial son “un soporte del poder judicial” pero no el poder judicial, el cual está integrado por jueces y ministros.
A buen entendedor pocas palabras. Iniciamos un año sin recursos para suplencias, faltan jueces y funcionarios, algo que reconoce la propia Corte Suprema, sin aire acondicionado en algunos edificios, falta de insumos básicos en las dependencias judiciales, una sobre carga laboral inhumana que bordea el 150% en juzgados de familia y de aproximadamente un 130% en juzgados del trabajo y así en otros juzgados como garantía y civiles, sin perspectiva de que eso mejore, al contrario. un clima laboral caracterizado por el abuso y la prepotencia de jefaturas indolentes y de mentalidad cuartelera.
Los trabajadores y trabajadoras somos la mayoría en el poder judicial y como tal nuestra voz y nuestras demandas deberán ser escuchadas, a eso ha venido la otj, somos una asociación para las nuevas generaciones de trabajadores y trabajadoras judiciales, cada vez más precarizadas en sus condiciones laborales y contractuales en el poder judicial, una organización para el siglo xxi. una organización inclusiva, igualitaria, democrática y participativa tal como señalamos en nuestra declaración de principios.
Las tareas y desafíos son grandes y muchos y por cierto nuestro llamado es al fortalecimiento de esta organización de trabajadores y trabajadoras judiciales. no será posible un poder judicial distinto, moderno, que otorgue verdadero acceso y
oportunidad en la demanda de justicia de nuestros conciudadanos sin atender las carencias e inquietudes y la realidad compleja que esta crisis, en el poder judicial, ha desatado entre funcionarios y funcionarias. la justicia comienza por casa.