

EL TONY CHICO, la clásica obra teatral de Luis Alberto Heiremans, tuvo una breve pero exitosa temporada en la Sala del Ictus a fines de enero.
Bajo la dirección de Khaled Darwich, esta hermosa obra de la dramaturgia chilena se presentó por los aventajados alumnos de la Escuela de Teatro Pájaro Azul.
El elenco estuvo integrado por: Javiera Toro, Elian Lobos, Trinidad Ortiz Luengo, Anais Silva Campos, Alondra González, Josefa Contreras, Josefa Sánchez, Martina Ramírez, Rafael Carvallo y Emiliano Monroy.
Los noveles actores se prepararon por más de un año, logrando compatibilizar los estudios, incluyendo pruebas de selección universitaria algunos, con la puesta escena de una obra que nos conmueve y nos invita a reflexionar sobre los principales valores del ser humano.
Landa es un hombre alcohólico que recorre a pie carreteras, sin un rumbo. Su última borrachera lo ha hecho caer inconsciente a un costado del camino y despertar en medio de un circo en decadencia. La extraña aventura parece un sueño: malabaristas, leones y payasos conforman su nuevo entorno.
Sin embargo, lo más fantástico es que en este lugar todos están tan a la deriva como él. Así se conforma una familia de errantes, soñadores y esperanzados.
La clave de esta puesta en escena radica en indagar en el asombro a partir de lo simple: el reflejo de una vida a la deriva luego de haber visto, sentido y perdido el amor. “La desesperación ante el sentido efímero de las cosas.
Es una obra muy existencialista pues Heiremans la escribió prácticamente agonizando y por eso tiene tanta lucidez, y desesperación al mismo tiempo.
Es un delirio agonizante, que en su época –los años 60’- requería ser representada de manera mucho más realista y que nosotros nos estamos dando la licencia de extrañar, de permitir que el espectador entre de modo más sensorial y alucinógeno al viaje de su protagonista”, comenta el director del montaje.
Khaled Darwich indicó además, que han sido invitados a participar de algunos festivales de Teatro que se desarrollarán este 2024.

