CHILE, EL LUGAR DEL NICHO DE “NEGOCIOS”

Orrego

      CHILE, EL PAÍS DEL NEGOCIADO, DEL “VIVALDI, NO DEL PAVAROTI”

Por José Miguel Ortiz Vera.

Las impactantes inundaciones de estos días, nos muestran en todo su esplendor como los chilenos más humildes se las ingenian para construir sus casas en zonas que se saben son inundables, pero la necesidad tiene cara de hereje, entonces el campesino u obrero, levanta su hogar cerca de un río o estero.  Con las consecuencias que hemos visto; la naturaleza no perdona, y los cauces de agua exigen recuperar el espacio que alguna vez tuvieron.

Pero el problema va mucho más allá, todos hemos sido testigos de las constructoras que en su afán de lucro sin límites, rellenaron un humedal con piedras, arena y un poco de cemento y sobre eso se construyó. Sólo como ejemplo, en casi todas las comunas del gran Concepción siempre han existido muchos humedales o pequeñas lagunas que mutaron a seudos terrenos pantanosos y sobre eso;  vamos con el negocio, el negociado, el “cómo voy ahí”.  Sin querer ser un nostálgico, miremos la villa de San Pedro o Las Higueras de Talcahuano. La primera construida por una Cooperativa de Viviendas hace más de 55 años y que son de gran calidad y plusvalía.  Las Higueras, lo mismo, poblaciones hechas en principio para los trabajadores y obreros de la Siderúrgica Huachipato, con parques, estadio y campos deportivos incluidos.

¿ qué nos pasó ?, ¿ en qué momento se pudrió todo ?;  Un país es una comunidad con una organización política que los ciudadanos se han dado o aceptado, que posee un territorio y órganos de gobierno propios, y que es soberana e independiente políticamente de otras comunidades. En ese aspecto es fundamental como aspecto constitutivo, lo común, esto es, la unidad de los que pertenecen a él, surgida de relaciones recíprocas y solidarias. Y es justamente este aspecto el que fue dañado por la dictadura militar, que nominalmente instauró un régimen en el que se pretendió desconocer la existencia de un grupo importante de ciudadanos, buscando derechamente suprimirlos o ignorarlos.  Generando un fuerte individualismo, se terminaron todas las instituciones que aseguraban una cierta solidaridad y se instauró el “sálvese quien pueda”.  Lo lamentable es que fuerzas políticas que fueron elegidas por la ciudadanía para terminar con las lacras que había dejado la dictadura, en realidad le dieron continuidad económica, estableciendo una especie de acuerdo con los poderes fácticos.

La dictadura socavó con todas sus medidas el núcleo mismo de lo común, la esencia de la nación e instauró un sistema en el que lo normal es que cada uno tire para su lado. La responsabilidad y solidaridad cívica se transformaron en una expresión de ingenuidad en la que muy pocos están dispuestos a entrar, so pena de ser “pavarotis”.

 

 

 

 

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