Una veintena de talleristas reunidos en torno a la figura de la poeta y profesora Rosabetty Muñoz, fue el punto de partida que tuvo ayer el Encuentro de talleres Literarios, organizado por la Cátedra Gonzalo Rojas de la Universidad de Concepción, y que culminaría, ya avanzada la tarde, con un recital en que cantaron las distintas voces del cromático mundo poético de la ciudad del valle de la Mocha.

El palabreado encuentro fue iniciado con una exposición a cargo de la recientemente premiada Rosabetty Muñoz, quien vive en Chiloé, pero que participa como la primera en adjudicarse el Premio a ser la poeta Residente de la Universidad de Concepción, galardón que la llevó a instalarse en nuestra ciudad y realizar un trabajo de gestión cultural, convocando a los talleres literarios para que intercambiaran estrategias e ideas, críticas y risas en la forma y fondo en que cada uno va encontrando la mejor manera de crecer poéticamente, en el mundo post pandémico que hoy nos toca vivir.
Rosabetty expuso frente a los talleristas las estrategias que desde niña fue heredando de sus maestros en la gran isla y que motivan e instan la intuición de querer ir más allá de la lógica, y abordar la realidad bajo o sobre los parámetros que puede prestar la Poesía. Cada una de las formas presentadas fue enriquecida por los participantes y, por supuesto, de parte de Rosabetty quien es hoy una de las más experimentadas talleristas de nuestro país. Un detalle: cada estrategia o guía para desembocar en la creación poética iba circundada por una ronda de palabras de nuestra Gabriela Mistral. Y es que cuando la poesía quiere decir verdades se vuelve eterna, pues sus pensamientos son tan vastos que no pierden vigencia. ¿O está acaso demás hoy recordar lo que expresa diciendo… “Cuando miran al mar, que es ánfora inmensa, los vasos padecen, humillados…”?
El enriquecedor intercambio de experiencias, continuó con temas acerca del rol de la poesía al interior del aula, el uso o abuso de las técnicas de la misma, los talleres dedicados sólo a mujeres, la poesía y el sindicalismo, y muchos otros temas que, a pesar de a veces parecer sucumbir frente a distintas opciones de rendimiento, Rosabetty sabía coronarlo con una frase que llevara a todos a la manifestación social y rebelde por antonomasia; la risa.
Las metaforizadas conversaciones llegaron a confluir en un momento de alta camaradería, cuando en el café se retomaban temas, anécdotas y vivencias anteriores de los talleristas y que ahora se aprestaban a participar de la segunda instancia de la actividad, esta vez, en el auditorio de la Facultad de Educación, hasta donde llegamos desde la biblioteca, en una de cuyas amplias salas nos habíamos reunido.
Una vez en el auditorio, la directora de la Cátedra Gonzalo Rojas, la Doctora en Literatura Cecilia Rubio, hizo alusión a los principios que inspiran a esta Cátedra, creada por la Universidad de Concepción, y de cómo este evento se inscribe dentro de las actividades de fomento y promoción del conocimiento literario que esta pretende realizar. Luego de, encendida la llama de la poesía por un par de lecturas de la poeta Rosabetty Muñoz, es que de esta manera el auditorio ya lleno, comenzó a escuchar la creación poética de cada taller en que sus maestros presentaban a los escritores. La lectura de la mayoría de los talleres estuvo marcado por una fuerte presencia adulta, por ello es que cuando fue el turno del taller: “El árbol de Gabriela”, integrado por alumnos del Liceo Industrial de Concepción, quienes presentados por su profesor, Gastón Lazo de la Vega, procedieron a realizar la primera lectura de sus poemas creados entre recreos y el quehacer liceano, se despertó una espontánea y duradera ovación del público presente y las afirmaciones de quienes -cerrando el evento- aseguraron que la Poesía en Concepción tiene futuro.

Gastón Lazo de la Vega López, Profesor Taller de Poesía: “El Árbol de Gabriela”. Liceo Industrial de Concepción.