Pedro Aznar entró al “ring” del Teatro de la Universidad de Concepción pegando bien fuerte; “Tu Amor”, canción inserta en el mítico Tango 4 que compuso con Charly García. La química con el público fue inmediata; se trata de una de las mejores canciones de estos dos monstruos, trabajo que partió en el legendario SERU GIRAN a mediados de los años 70. Después de este clásico coreado por el público penquista, presentó algunos temas de su más reciente álbum; FLOR y RAIZ un disco dedicado a las composiciones latinoamericanas emblemáticas de Argentina, Perú, Brasil, Cuba, México, Uruguay y Chile, países por los cuales hizo un breve recorrido, haciendo el necesario enlace en cada uno de ellos. De esta forma se hizo un pequeño homenaje a Violeta Parra, Mercedes Sosa, Víctor Jara, Jorge González, Atahualpa Yupanqui e incluso al erudito Jorge Luis Borges. Ya que a raíz de los 100 años del autor del Aleph se le pidió musicalizar algunos de sus poemas, los que se presentaron en un homenaje realizado en el Teatro Colón de Buenos Aires, según contó el mismo Aznar. Para él, los creadores populares tienen una responsabilidad social y política muy grande, pues sus historias y palabras que comunican mediante la música, tienen una alta significación para la gente de este lado del mundo. Señaló que se produce una profunda simbiosis entre el gran público y las letras que interpretan las alegrías, pesares y esperanzas del ciudadano de a pie.

En relación a sus nuevas composiciones destacó gratamente un tema dedicado a las grandes corporaciones transnacionales; Corpo Land, de fondo se mostraba el incansable movimiento de una bolsa de valores.
A continuación dio paso a un par de clásicos cantados por toda su fanaticada; “Mientes”, “Ya no hay forma de pedir perdón”, “A cada hombre a cada mujer” y “A primera vista”. El infaltable “Strawberry Fields Forever” de los Beatles. Todo lo anterior con un impresionante cambio de guitarras, acústicas, charangos, contrabajos, teclados e incluso tambores. Este último interpretado a todo pulmón y a capela, con el impecable coro del repleto Teatro de la Universidad de Concepción. Hay que decirlo, Pedro Aznar, demostró que arriba del escenario se entrega por completo, por tanto, su poca amistad con la prensa se compensa totalmente con el derroche de talento, conocimiento y arte con que se prodiga el trasandino.
El último bis fue con una interpretación a capela sin micrófono, desenchufado y sentado a la orilla del escenario; otra de los Beatles; “Something”.