ASUME NUEVA DIRECTIVA COLEGIO DE PERIODISTAS, REGIONAL BIOBÍO.

En una sobria y fraternal ceremonia asumió la nueva directiva de los profesionales de la prensa de la región del Biobío.  Como presidenta está María Eliana Vega Soto, secretaria general; Nathalie Labbé, tesorera; Pamela Hidalgo. Consejeros regionales; Christián Paulsen, Paulina Ortiz, Luis Yáñez y Javier Romero (suplente).  La actividad se realizó en el sindicato Petrox de Concepción.

En la ocasión el destacado profesional, Christián Paulsen Espejo Pando compartió un emotivo e interesante mensaje que transcribimos a continuación:

La descripción del Periodista Profesional parece sencilla. Se trata de alguien que revestido de vocación y capacidad comunicativa obtiene, busca y encuentra lo que se denomina noticia y la envía a quienes estima les interesa. Y sobre todo, esta actividad adquiere carácter profesional al transformarse en una fuente de ingreso permanente para quien la ejerce, le permite financiar su persona y familia.
Dos son los elementos que conviene establecer al inicio de esta exposición. Libertad de prensa, es aquella que garantiza a cualquier persona o grupo de estas a poseer un medio de transmisión de información, comentarios y noticias y estar en condiciones de hacerlo sin censura previa, alimentando el interés de sus lectores, auditores y/o televidentes.
Lo otro, la Libertad de Expresión, forma parte de un derecho de cada persona a expresar sus sentimientos, inquietudes, puntos de vista, en cualquier circunstancia y a través de los medios que estime, igualmente sin censura previa.
Lo que se señale, exprese o se explicite solo puede ser objeto de sanción al transgredirse normas legales que la sociedad se ha dado, vinculadas a la injuria y/o calumnia lo que puede ser materia de demanda judicial si un tribunal competente lo determina.
La Carta de Ética del Colegio de Periodistas de Chile, al igual que muchas otras organizaciones en los más variados países y la Declaración Universal de los Derechos Humanos que contienen las Naciones Unidas, otorga precisamente al contenido ético su resguardo y al mismo tiempo la sanción que conlleva su trasgresión. Las normas establecidas están orientadas a resguardar el correcto ejercicio de la difusión de información, en sus más variadas formalidades, incluyendo la función periodística propiamente tal, la propaganda, el contenido literario y en general todo aquello que en el ejercicio de la libertad afecte a la dignidad y los derechos humanos de cualquier persona sin que ello haya derivado de un acuerdo social conforme al ordenamiento jurídico establecido y dentro del contexto universalmente respetado.
Partiendo de lo expuesto, el periodista profesional requiere, para el ejercicio de su profesión, un acabado estudio previo, universitario, lo que se consagró tras un prolongado y persistente esfuerzo. Así se logró que el profesionalismo se impusiera ante quienes vinculaban la actividad difusora solo al ejercicio de la libertad de expresión, lo que por lo demás había sido habitual antes del surgimiento de los modernos medios de comunicación apoyados en la confianza y otorgamiento de credibilidad de sus más variados seguidores y clientes.
En nuestro país y en la Región del Biobío comienza a aparecer el profesionalismo periodístico en el “Faro del Biobío” periódico semanal orientado a ciencias, artes literatura y aparece el comercio. Los médicos Luis Boche y Juan Arteaga junto al Coronel Quintana y Juan Antonio Alemparte impulsaron esta gestión comunicadora abriendo una senda que recogería La Discusión de Chillán, más tarde El Sur, que surgido como periódico de trinchera, derivó pronto al servicio de la noticia captando una clientela que lo acompaña , pese a las dificultades y vaivenes de las épocas, hasta ahora.

Es necesario, para ahondar en el tema, señalar que la noticia es un hecho, otros lo han graficado como el ladrillo noticioso, que hay que ubicarlo, exponer en que consiste, donde se origina, quienes lo portan y en definitiva, para que se originó.
En la guerra de secesión en Estados Unidos, donde debutó el telégrafo, se hacía necesario precisar el contenido de la información, de mayor a menor importancia dado que el elemento utilizado para transmitir la nota podía deteriorarse y sobre todo dada la necesidad de informar de manera clara, breve y precisa. Tal como se requiere más que nunca en nuestra época, Y surgió la pirámide invertida que va de lo principal a lo más adjetivo aunque no menos importante. El qué, quien, cuándo, dónde y porqué, sigue formando parte del silabario periodístico y fundamental para lograr que el receptor reciba la noticia de manera rápida y pueda formarse una idea aceptable de lo que se le comunica.
Obviamente, y especialmente después que aparecieron las Revistas, surgieron las entrevistas, reportajes que se sumaron a las notas, reseñas y otras formas de comunicación periodística anteriores. Y particularmente el periodismo interpretativo, que siendo necesario para digerir la inmensa cantidad de información que circula, necesita una muy especial dedicación, siguiendo estrictos protocolos, para que el profesional pueda entregar su trabajo interpretativo al margen de su particular opinión, no necesariamente acorde con los antecedentes que maneja. Otra vez ahí interviene la ética que obliga al periodista a ser leal con sus lectores no utilizándolos para sus fines propios sino
entregando la información que le permita, a estos, formar libremente su propia opinión sobre los hechos (el ladrillo).
Un tema complejo es también el asumir, por parte de los profesionales periodísticos, tareas de conducción de debates e incluso participando en ellos como panelistas. El conductor debe, por cierto, orientar la conversación o discusión, los temas de mayor interés, pero dejando que sean quienes intervienen en la reunión quienes opinen sobre la materia o tema que se trate. El asumir un punto de vista específico afecta su imagen y credibilidad, habida consideración a que el es conductor y en cierta medida árbitro del género. Lo señalado se complica cuando, por sus variados conocimientos, se le otorga el carácter de interviniente, panelista. Hay que entender que esa actividad la realiza como cualquier persona ejerciendo su libertad de expresión. Desgraciadamente separar el opinante de quien entrega noticias, hace que ambos roles se confundan y quien proporciona la información leal y veraz lleva la mochila de la opinión conocida del que la emite. De ahí la imagen de periodistas que se estiman sesgados, aunque realicen su tarea
de manera profesional y éticamente correcta. Estos deberán asumir la imagen que creó su intervención opinando sobre materias que inevitablemente lo identificaran.
Hemos observado también otras tendencias que limitan la calidad ética y la adecuada redacción o expresión de lo que se informa. Una de ellas es el sesgo al recurrir a fuentes noticiosas escogidas selectivamente. Por cierto, ellas deben ser consultadas equitativamente dejando lugar a las alternativas. Igual sucede con los temas que suelen ponerse en pauta repitiéndose por largo tiempo en la medida que convenga a quienes los han instalado. La ética señala la ecuanimidad como norte y el desarrollo de la noticia al margen de la conveniencia que ella pudiere emanar de intereses particulares.
También es objetable el mal uso de la redacción, que suele confundir, como el exceso de siglas so pretexto de ocupación reducida de espacios. La información de las denominaciones que reemplaza son generalmente desconocidas y muchas veces el profesional no señala, al inicio de su tarea, a que corresponde ésta lo que incomoda y desinforma.
Lo dijimos anteriormente, la pirámide invertida suele desecharse en mérito a una
redacción original, vinculada a la forma prescindiendo de la necesidad de acceder lo más rápidamente posible al hecho noticioso en su dimensión acotada. Los tiempos exigen rapidez en las notas ya que el tiempo vuela y muchas veces no lo hay para concentrarse en sus variadas características. Otro aspecto importante es abreviar el contenido del mensaje. Se observa la inadecuada repetición de conceptos y una extensión que no se justifica, habida consideración a que lo que se señala puede explicitarse en un tercio del espacio requerido.
Todo lo dicho está contenido en los currículos de las Escuelas de Periodismo y sólo
recurrimos a mencionarlos para indicar que es necesario, para una información, exhibir claridad, concentración en el objeto de la información y facilitar la tarea del destinatario.
Quisiera también señalar que en el ámbito de los hechos noticiosos polémicos o
conflictivos, especialmente aquellos particularmente dramáticos, como un
enfrentamiento y guerra, la información que emana de las fuentes está claramente influida por el sesgo de quien la entrega. Se ha dicho que la prensa suele ser, en el ámbito que señalamos, un arma, que se utiliza, al igual que los elementos bélicos, para formar opinión que derive en beneficio de quien respalda esta tarea. Es difícil abordar este asunto con ecuanimidad pero los medios, utilizando la información que reciben, de diversas fuentes, pueden emparejar la cancha y permitir al receptor del mensaje dar forma a lo que le parezca más sensato y creíble. Al profesional solo le cabe informar de aquello a lo que tiene acceso, indicando con claridad y veracidad el hecho observado o simplemente
adjuntando la declaración del sector del que emana, el que se responsabiliza de lo que indica, dando con ello, cumplimiento a su misión. Ello no impide que pueda recabar mayores antecedentes que enriquezcan lo reporteado.
Finalmente, una apretada síntesis de lo señalado existiendo múltiples opiniones y
alternativas que es necesario profundizar para dar lugar a un profesionalismo de alto nivel.
En primer lugar la ética, contenida en los más variados documentos nacionales e
internacionales es el elemento básico para un desempeño profesional correcto. La
oportunidad, el acceso a la información noticiosa, que los profesionales del mundo reclaman en toda época, particularmente la que vivimos, es esencial. En lo personal, la libertad necesaria está limitada por el prejuicio, inevitable; debe moderarse al punto que no trascienda a la labor asumida y en general abordar lo que se recibe con escepticismo y dar credibilidad a lo que se prueba. El caso Watergate es simbólico. Los reporteros recibieron información que para darle credibilidad debía emanar de fuentes concordantes con lo señalado e independientes, entre sí, lo que permitió al Editor darle credibilidad y
por tanto acceso a su publicidad.
La Comunicación que se estudia en las Universidades va mucho más allá del periodismo profesional que comentamos y se incorpora a otras especialidades como las Relaciones Públicas, la Propaganda y Publicidad y en general todo aquello que une al emisor y receptor y a los medios que sirven de vehículo para ello. El incremento de éstos últimos, a raíz del avance espectacular de la tecnología, parece ir avanzando en la limitación del uso del papel (periódicos tradicionales) y dando lugar a una libertad de expresión amplia y diversa, influida también por procedimientos que amplían mensajes más allá del real
número de quienes los emiten. Otro importante tema de análisis y discusión incluida la desconfianza en un emisor anónimo. Pero, en todo caso, la preocupación de quienes se han formado en este ámbito es un buen síntoma que esperamos prolifere, al igual que el desarrollo comunicacional, y se proyecte a un futuro insospechado solo imaginado por la ciencia ficción pero que, como aconteció con lo señalado en sus libros por Julio Verne, suele transformarse en cortísimo plazo en una realidad”.

CHRISTIAN PAULSEN ESPEJO – PANDO

 

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