La pulsión de vida y de sobrevivencia es eterna, no tiene matices, es la que tenían los prisioneros de los campos de concentración en la segunda guerra mundial, la de los uruguayos que cayeron en la Cordillera de Los Andes y la de miles chilenos que superaron el horror del Golpe de Estado de 1973.

Lo acontecido en Chile, desde el 11 de septiembre de 1973, no sólo fue la expresión más brutal de la crueldad y ensañamiento humano, sino que, además, fue una mala experiencia histórica sorpresiva. Había cierta inocencia en toda la clase política chilena, en torno al actuar del mundo militar, muchos pensaron que sería un breve período mientras se ponía en orden el país y a continuación se llamaría a elecciones para restablecer el sistema democrático del cual eran orgullosos los chilenos.
Lo cierto es que la aplicación de la doctrina de seguridad nacional y el concepto de enemigo interno fueron aplicados ferozmente por los organismos represores de la dictadura de Pinochet, en ese contexto no existió piedad en atentar contra la dignidad de hombres y mujeres que fueron simpatizantes del gobierno del Presidente Allende.
En la región del Biobío se han ido instalado paulatinamente algunos Sitios de Memoria, es decir, aquellos lugares donde se cometieron graves violaciones a los derechos humanos, o donde se padecieron o resistieron esas violaciones, o que por algún motivo las víctimas o las comunidades locales entienden que el lugar puede rendir memoria a esos acontecimientos y que son utilizados para repensar, recuperar y transmitir sobre procesos traumáticos, y/o para homenajear a las víctimas. Eso pasó recientemente en el Monumento y Sitio de Memoria El Morro de Talcahuano (ex centro de prisión política y tortura en dictadura). El lugar está al lado del mítico Estadio El Morro y quienes por allí pasaron eso lo descubrieron hace pocos años, toda vez que hasta ahí llegaron con los ojos vendados y con el fusil sobre la cabeza de cada uno.
Este grupo de sobre vivientes se han organizado en “La Dignidad de los Trabajadores” y se han empeñado en ayudar a todos ellos y sus familias Este proyecto político social, además lucha para no permitir abusos de poder y lograr un buen trato a todos, ayudar también a sus familias que tienen problemas de salud, hijos con algún problema legal o en situación de drogas, lograr la igualdad de derechos de los trabajadores a veces profundamente dañados, porque estas personas son un gran aporte en el desarrollo económico de sus comunas y en todas las organizaciones vivas. De esta forma, las vueltas de la vida nos dice que aquellos que fueron perseguidos hoy siguen colaborando para construir un país mejor.
