LA TENTACIÓN DEL AUTORITARISMO DEMOCRÁTICO; EL SALVADOR EN CRISIS.

Por Ricardo Hobispo G.   Abogado, Mg. en Políticas Públicas. 

El Salvador, el pequeño país centroamericano, tiene hoy como presidente a Nayib Bukele quien ganó las elecciones presidenciales cuestionando a los dos partidos con más historia política ( el FMLN y ARENA). Bukele en la actualidad cuenta con un alto porcentaje de aprobación de la población, lo que permitió que en las elecciones parlamentarias del mes de febrero de este año obtuviera mayoría en el congreso de la mano con su aliado político Gana quienes en conjunto suman 64 parlamentarios de 84 con los que cuenta la cámara única.
El reciente 1 de mayo juramento el nuevo parlamento, quien en su primer acto legislativo la mayoría oficialista de Bukele destituyó al Tribunal Constitucional (el cual cuestionó algunas medidas tomadas por el ejecutivo en los últimos dos años) y al Fiscal General, causando con ello un quiebre institucional en el sistema democrático de El Salvador. Ahora se estaría pensando en la siempre temida Asamblea Constituyente que en otros casos no es más que las nuevas reglas para mantener su hegemonía y que nacen de las actuales dictaduras disfrazadas de democracia.

Sin duda, el poder es tentación y más aún en las manos de quien no entiende que el cargo es efímero.

El país se queda sin contrapesos políticos

La decisión preocupa por atacar el equilibrio de poderes en el país. Recientemente, el alto tribunal había frenado unos decretos impulsados por Bukele relacionados con la emergencia sanitaria, uno de lo múltiples choques entre el Ejecutivo y el sistema de justicia salvadoreño.

Con los magistrados destituidos, la mayoría oficialista de la Asamblea Legislativa aprobó nuevos jueces para la Sala de lo Constitucional y un nuevo fiscal general. La oposición teme que, así, el poder Ejecutivo, Judicial y Legislativo quede favorable a Bukele.

Minutos después de la votación en la Asamblea, la Sala de lo Constitucional emitió un fallo en el que declaró inconstitucional la decisión por atentar contra el sistema de gobierno. “Una marcada intención de suprimir los controles efectivos hacia el Órgano Ejecutivo y Legislativo incide negativamente en el control del ejercicio del poder que efectúa esta sala”, dice el fallo.

Ahora, el país se encuentra en pleno duelo de legitimidades entre los magistrados que rechazan su destitución y los nuevos aprobados por la Asamblea Legislativa.

El presidente Bukele celebró la decisión del parlamento y reivindicó en Twitter que la mayoría oficialista en la cámara surgió del voto popular: “El pueblo salvadoreño, a través de sus representantes, dijo: ¡Destituidos!”. Además, ante las críticas de Gobiernos extranjeros, describió los hechos como una “limpieza de la casa”.

Un “golpe de Estado técnico”

Analistas y defensores de derechos humanos advirtieron que, con la destitución de los magistrados constitucionales, el país se queda sin contrapesos para controlar las acciones del Gobierno y de la Asamblea Legislativa. “La Corte Suprema es la instancia a la cual recurrir ante hechos de abusos de poder y violación a derechos constitucionales. Desmantelarla por decreto es dejar sin protección a la ciudadanía y romper de un golpe el necesario control interinstitucional entre los tres poderes del Estado”, dijo Celia Medrano, candidata a la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Por su parte, Eduardo Escobar, director de la organización Acción Ciudadana, advirtió que la situación podría agravarse si se ven involucradas las fuerzas de seguridad en la previsible crisis que enfrentará el país. Para Escobar, la decisión de deponer a los magistrados podría considerase una “ruptura del orden constitucional” y un “golpe de Estado técnico”.

El mismo director de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, se pronunció contra la destitución de los magistrados y sentenció con dureza: “el golpe al Estado de derecho es total”.

La OEA, EE. UU. y Costa Rica rechazan la destitución de los jueces y el fiscal de El Salvador

La Organización de Estados Americanos (OEA) rechazó de manera categórica las destituciones por parte de la Asamblea Legislativa de El Salvador, de mayoría oficialista. Acusó directamente a Bukele de guiar esas decisiones.

“En la democracia las mayorías tienen la responsabilidad de ser garantes fundamentales para asegurar el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”, señaló la Secretaría General del organismo interamericano, mediante un comunicado.

La organización con sede en Washington aseguró que ante este panorama es “imprescindible” que continúen las labores de la Misión Especial presidida por Santiago Cantón, que el pasado febrero visitó el país para evaluar su situación política, con el fin de preservar su institucionalidad democrática.

La Administración de Joe Biden también mostró su repudio a la decisión del Ejecutivo salvadoreño. Tras una llamada con Bukele este domingo, el secretario de Estado, Antony Blinken, manifestó su “grave preocupación”.

“Hablé hoy con el presidente salvadoreño Nayib Bukele para expresar serias preocupaciones sobre la decisión de ayer de socavar al máximo tribunal de El Salvador y al Fiscal General Melara. La gobernabilidad democrática requiere respetar la separación de poderes, por el bien de todos los salvadoreños”, publicó Blinken en su cuenta de Twitter.

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