Convento Jesuita; el valioso tesoro de Calera de Tango… !!!

La importancia histórica y actual de la orden de la Compañía de Jesús en toda latinoamérica ha sido innegable. En esta época de confinamiento voluntario, recomiendo de todas maneras, la película La Misión que nos muestra parte del legado religioso- antropológico de la Orden en los sectores del actual límite paraguayo, brasileño y argentino. 

Pero, por ahora, no necesitamos ir tan lejos para conocer un importante legado de esta congregación a la cual pertenece Jorge Mario Bergoglio. Ubicadas a sólo 15 kilómetros al sur poniente de Santiago, es decir enfilando por la Ruta 5 al Sur, el conjunto conocido como Casas de los Religiosos de Calera de Tango se refiere a una serie de inmuebles que, desde el siglo XVII, han albergado las actividades de la congregación jesuita en el Valle Central de Chile.

En 1685,  la, entonces Hacienda de la Calera de Tango, es adquirida por los jesuitas quienes desarrollarían ahí actividades agrícolas y ganaderas. La orden ignaciana compró los terrenos a los mercedarios, quienes al momento de la adquisición ya habían edificado algunas construcciones en adobe, las que fueron completadas por los jesuitas. A partir de 1724 se incrementa la llegada de sacerdotes y con ellos la de labores y necesidades. Aumentan las casas y espacios de trabajo y talleres artesanales. Sin embargo, este crecimiento se vio truncado por la expulsión de los jesuitas en 1767, pasando la Hacienda directamente a la Corona Española.

La administración colonial remató el espacio en 1783, el que fue trabajado por más de cien años por la familia Ruiz Tagle. Sin embargo, su último heredero; Joaquín Ruiz Tagle Larraín, hizo entrega de los terrenos a sus antiguos dueños, los jesuitas.

El trazado original del conjunto es de carácter ortogonal y delinea 11 patios de dimensiones variables, siendo el primero y más importante para la Iglesia y puerta de acceso, y el segundo par a las habitaciones de los religiosos. Los siguientes corresponden a espacios de trabajo y oración, comunicados todos a través de los zaguanes ubicados al centro de los volúmenes, lo que permita cierta perspectiva desde el acceso hasta el patio final. Rodeado de corredores, el patio de residencia de los religiosos contaba con celdas, refectorio, y sala capitular, las que incluso se conservan hasta el día de hoy.

Durante su larga data, el espacio ha sufrido algunas transformaciones que no han alterado de manera significativa la originalidad del conjunto. Se ha mantenido un vasto conjunto de edificios horizontales organizado en torno a distintos espacios interiores abiertos. A mediados del siglo XIX se aumentó en un metro la altura de la mayoría de los edificios, se adosó una capilla y tres nuevos recintos alrededor de ésta. Durante el siglo XX se realizaron reparaciones y algunas transformaciones que no modificaron las estructuras originales, que permiten la supervivencia de este conjunto arquitectónico caracterizado por su estilo rural y religioso.

Debido a estas características y apelando tanto a sus características arquitectónicas e históricas que lo inscriben como un importante representante de los primeros y más importantes conjuntos religioso-rural del país, es que la Casa de los Religiosos de Calera de Tango es declarada Monumento Histórico en 1971.

 

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