El mítico estadio Centenario sigue dando que hablar

por José M. Ortiz Vera

La tibia mañana que llegamos al enorme predio donde está el estadio Centenario, nos encontramos con un nutrido público que observaba un campeonato atlético seniors del Mercosur (Mercado Común del Sur), ese intento político- económico por mejorar la calidad de vida del cono sur sudamericano. Hay que decir que la delegación chilena era la menos numerosa (en coherencia con la nula planificación deportiva que existe al respecto).  La alegría de la nutrida representación brasilera destacaba nítidamente, le seguían los argentinos y los dueños de casa.  Para quienes somos fanaticada incondicional del buen fútbol, conocer el mítico Centenario es una especie de procesión a un lugar sagrado. Cien por ciento recomendable. Dichas tribunas han sido testigo de cientos de disputas deportivas, han estado en películas, en novelas y poemas del afamado Mario Benedetti, entre otros.

En las entrañas del Centenario está el Museo del Fútbol, inaugurado el 15 de diciembre de 1975, dicho lugar se ha convertido en uno de los puntos de interés más visitados por los turistas que llegan a Montevideo. Hay que decir que entre los referentes turísticos- culturales de la capital charrúa, destaca con fuerza este gran espacio, le siguen, el casco histórico, el Mercado del Puerto, la Plaza de la Independencia de la capital de los orientales y la playa Pocitos, entre otros.   Horarios: De lunes a viernes de 10 a 17 horas.

En dicho museo se encontrará con la historia de los primeros mundiales, en fotos gigantes antiguas daguerrotipadas, diversos botínes, balones y copas. Además, los zapatos con que Alcídes Edgardo Ghiggia, luego de un pase de Obdulio Varela, hizo el segundo gol a Brasil, que coronó a Uruguay campeón del mundo en la final del campeonato de 1950 en pleno Maracaná, ante más de ciento ochenta mil brasileros en las tribunas, que tenían el carnaval organizado para un partido en que estaban seguros resultarían vencedores. Sin embargo, la garra y la exquisita técnica uruguaya se impuso en una final que el planeta fútbol observaba atónito.  Según estudios sociológicos, dicho logro deportivo marcó un hito demasiado alto, que se tradujo en una especie de relajo general del país que se proyectaba como la Suiza de Latinoamérica. Otros plantean que dicho triunfo no fue necesariamente un golpe a la cátedra, ya que el cuadro celeste ya había obtenido un título mundial (con pocos participantes por cierto) y además había resultado triunfador en varias Copas América, “Uruguay no má…” es uno de los gritos de la fanaticada …

Un  poco  de  historia

La capital uruguaya, avanzando inexorablemente hacia el festejo del Centenario de la Jura de la Primera Constitución de la República, lograba desde ese momento la posibilidad de brindar a su pueblo la fiesta de mayor fuerza masiva: el mundial de fútbol en la tierra de los campeones. Así comienza a nacer el Estadio Centenario.

En 1929, sin tiempo que perder, todas las consideraciones volvieron sobre el tapete. El estadio tenía que nacer. Y el Estadio Centenario nace con la creación de la Comisión Administradora del Field Oficial (CAFO). Faltaba un año para la primera Copa del Mundo y en esas personalidades, se apoyaba nada menos que la construcción del principal escenario, del campeonato.

La inauguración fue el 18 de julio de 1930, coincidente con la fiesta patria, quizás no hubiese merecido ningún otro monumento de Uruguay el nombre tan exacto que le quedó para siempre: Estadio Centenario. Desde el día 3 estaba “pronto”, aunque con las tribunas América y Colombes apuntaladas y algunas dependencias sin terminar. Hecho el sorteo de las series, se hizo una recorrida por las canchas. Al llegar al Estadio Centenario, se presentó como “obra terminada”, teniendo en cuenta que faltaba una semana para el primer partido en él. Se trabajaba a tres turnos y el último de ellos con reflectores. El cemento estaba aún fresco el mismo 18 de julio.

La final de la Copa Mundial enfrentó a la Selecciones de Uruguay y Argentina, con la victoria de Uruguay por 4 tantos a 2. Desde ese entonces, “El Centenario de Montevideo” (como se le conoce popularmente), ha sido sede de varios torneos internacionales a nivel de selecciones mayores y juveniles, destacándose los Sudamericanos de 1942, 1956, 1967, el Mundialito de 1980, y finalmente la Copa América de 1995, siendo todos ellos ganados por Uruguay. Sin dejar de lado, por cierto, varios encuentros importantes de la legendaria Copa Libertadores de América, el torneo de clubes más antiguo y entretenido del fútbol planetario.

 Monumento  del  fútbol  mundial

El 18 de julio de 1983 es declarado por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) “Monumento Histórico del Fútbol Mundial”, siendo la única construcción de ésta índole que ostenta ese título en el mundo.  Entre otros aspectos, eso implica que se debe mantener su estructura original, incluso hay un sector de las butacas que se mantienen intactas a las originales.

En la actualidad, la Selección Uruguaya de fútbol juega en este estadio sus partidos de local, al igual que cualquier equipo uruguayo que solicite disputar sus partidos en este escenario. Mención aparte merece el clásico oriental entre Peñarol y Nacional, el cual paraliza a todo el país y tiene la emoción propia del deporte más seguido en casi todo el mundo. Tuvimos la suerte de asistir a este clásico dominical, lo cierto es que desde el taxista, el policía y el vendedor de diarios tenían su favorito y podían dar detallados fundamentos del principal partido de la fecha, en un país que trasunta fútbol e historia por muchas de sus esquinas.

La guinda de la torta a esta temática futbolera, la puso hoy la FIFA, ya que con motivo de los 120 años de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), se confirma que los charrúas tienen 4 y no 2 Copas del Mundo., puesto que se consideran como válidas las dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928.

Al respecto, la historia clásica dice que los del Río de la Plata han ganado dos Copas; la de 1930 y 1950 (el Maracanazo, latamente explicado). Ha sido en medio del aniversario de la asociación de balompié celeste que la propia FIFA, reabrió la eterna discusión al destacar los títulos olímpicos a la par de los campeonatos mundiales. Los charrúas se colgaron la medalla dorada en París 1924 y Amsterdam 1928, “con motivos de estos triunfos, Uruguay fue designado como anfitrión de la primera Copa Mundial de balónpié, disputado en 1930, donde el título se logra gracias a la victoria por 4 a 2 sobre sus vecinos argentinos.  Y como en pedir no hay engaño, la prensa del país oriental no demoró en hacer eco del saludo que llegó desde Zürich. Lo cierto es que la potencia y desarrollo futbolero celeste de esas décadas no tiene discusión. Lo que vino después es otra historia; aparece la potencia de los brasileros y también el desarrollo científico de los países europeos en esta materia. Incluso Estados Unidos y su soccer alcanzan cierto reconocimiento en este popular deporte, al contratar a astros sudamericanos para mejorar el nivel competitivo en el deporte rey.

CUANDO JUEGA LA CELESTE (Jaime Roos)

Como un cielo de verano

Como el trueno de un tambor

Con la cara del murguista

Cuando baja del camión

Asomado por el túnel, Dominando la emoción, a la cancha la celeste, al boliche de la esquina, cerca del televisor.  Vamo¨,  vamo¨ arriba la celeste, vamo, vamo con todo el corazón …♥♥♥

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